Declaración

Statement

eva@evaguillamon.com

Entre es siempre mi punto de partida. Entre supone un movimiento transversal, una dirección perpendicular que atraviesa la vocación para romper su quietud y esparcirla por las dos orillas. O las tres. O más. En esa ubicación desnortada, sin ninguna certeza en la que apoyarse, es donde puedo empezar a sentir los empujes de esa línea que delimita el afuera. Y valiéndome de las herramientas necesarias en cada momento, en cada golpe, comienzo a marcar el territorio, con imágenes, con letras, con sonidos… Con preguntas, en definitiva.

La fotografía es una huella, una cicatriz en la memoria que advierte que por ahí ya pasamos, todos, y todas las que soy yo; la palabra, un pulso a la política del silencio, la grieta por donde se cuela lo que no he sabido decir de otra manera; la música, el descanso del pensamiento. Y el teatro, máquina imprescindible de construcción de presencia, que desde el aquí y el ahora se enfrenta contra la virtualidad soberana desde la carne y el error. Lejos de la soledad de otras disciplinas, el teatro es una experiencia colectiva. En el teatro se es y se está de manera indivisible; y gracias a esa intersección, en el teatro no hay narración, sino vivencia.

“Las cosas que se me ocurren no se me presentan por su raíz, sino por un punto cualquiera situado hacia el medio”, a mí tampoco; y en este nomadismo multidisciplinar, viajo por el medio de, moviéndome entre las cosas, entrando y saliendo de un itinerario sin rumbo fijo ni principio ni fin.

Between is always my starting point. Between means a transverse motion, a perpendicular direction which goes through the vocation to break its stillness and spread it out over the both shores. Or the three. Or more. In that aimless place, where it is impossible to lean on any certainty, is where I can start to feel the pushes of the line which delimits the outside. And using the required tools for each moment, in every knock, I begin to mark the territory, with pictures, writings, and sounds … With questions, ultimately.

Photography is a trace, a scar on the memory warning that we have already gone past there, everybody, and everybody who I am. Word, a pulse to the politics of silence, the crack which leaks all the things I did not know how to say otherwise. Music, the place where the mind rests. And theater, essential machine to build the presence which confronts the sovereign virtuality with its here and now, with its flesh and error. Far from the solitude of other disciplines, theater is a collective experience. In theater you are (ser) and you have to be (estar), and thanks to that intersection, theater means no narration, but experience.
(In Spanish there are two verbs for ‘to be’, which express totally different meanings of the idea of being. Essentially estar denotes a temporary ‘being’ condition, ser a permanent one, though there are many exceptions to this rule.)

“The things that occur to me don’t show their roots at first, but any point towards the middle”, me either. And in this multidisciplinary nomadism, I travel through the middle of, moving myself among things, coming in and out of an aimless itinerary without beginning or end.